
Decidida a desafiar estas ideas, Marianna decidió abrazar la marca de nacimiento de una manera audaz y personal. Inspirada por el Día de Concienciación sobre las Marcas de Nacimiento Vasculares, primero pintó un pequeño corazón en su mejilla, pero luego fue más allá: recreó la mancha de vino tinto de Angelica en su propio rostro. Su mensaje fue poderoso y directo: “Quería ser tan hermosa como ella.” Con esto, demostró a Angelica y al mundo que la marca no es un defecto, sino un rasgo que define la belleza.
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